Cuando adoptamos lo que se denomina mente de principiante, o mente dispuesta a verlo todo como si fuera la primera vez, nos liberamos de las expectativas basadas en experiencias previas, lo que nos permite ver toda la riqueza del momento presente. La mente de principiante se puede cultivar.

La atención es un término que deriva de la expresión latina attendere (que significa “tender hacia”), nos conecta con el mundo modelando y definiendo nuestra experiencia.

Sucede que nuestra mente salta de un pensamiento a otro como un mono de rama en rama. Por nuestra mente pasan miles de pensamientos a diario. A cada instante se suceden nuevos pensamientos que vienen y van. Pero cuando prestamos atención plena a nuestros sentidos, nuestro cerebro aquieta su charla.

Practicar la atención plena es una puerta a nuevas formas de ser y a un aumento de la claridad. Algo realmente importante en el entorno actual, volátil e incierto.

La actitud con que emprendemos la práctica de prestar atención y estar en el presente es crucial.

La actitud se puede asimilar a la tierra en la que cultivamos nuestra capacidad de calmar la mente , relajar nuestro cuerpo, concentrarnos y ver con más claridad. Si esa tierra es pobre nuestra atención también lo será. ¿Cómo podemos enriquecerla?

Los principales soportes de la práctica de la atención plena son siete actitudes:

No juzgar

Paciencia

Mente de principiante

Confianza

No esforzarse

Aceptación

Ceder

Juntos forman la base sobre la que edificar una sólida práctica de meditación. No son independientes. Cada actitud influye en la otra, para que brote con firmeza la práctica de atención plena.

La  mente de principiante nos recuerda que cada momento es único y posee posibilidades únicas. Evita atascarnos en creer que sabemos más de lo que sabemos, una creencia que limita nuestras posibilidades. Como dice Shunryu Suzuki , a la mente del principiante se le presentan muchas posibilidades; a la del experto, pocas.

La mente de principiante significa que en ese momento estás abierto a todo que ignoras y no te limitas a lo que ya sabes o has experimentado.

En este sentido, Saadat A. Khan sugiere que la “mente de principiante” encarna las más altas cualidades emocionales, tales como el entusiasmo, la creatividad, y el optimismo.

Podemos intentar cultivar nuestra mente de principiante en nuestra vida diaria.

La próxima cosa que veas pregunté si la ves como es en ese preciso momento, con una mente limpia, con ojos nuevos, o sólo la ves con el velo de tus propias ideas y opiniones acerca de ella. Intenténtalo también con los problemas que te van surgiendo, con las personas a las que quieres…

La mente de principiante es una actitud. Con solo un pequeño cambio en el modo de comportate, el mundo se muestra diferente. Recuerda que puedes alimentar la mirada de ese niño interior que todos tenemos, deseoso de aprender y descubrir. Abrir tus sentidos al momento presente con curiosidad, reconocer el momento como algo nuevo e interesante, como si fuera la primer vez y ser más creativo.

 

 

Fuentes: 

Mente Zen, Mente de Principiante, Shunryu Suzuki

Busca en tu interior, CHADE-MENG TAN

Jon Kabat-Zinn Mindfulness 9 attitudes – beginners mind :

https://www.youtube.com/watch?v=ssqclf52ZpY

 

Esther Fernández

Mindfulness & Coaching

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