Hoy quiero recuperar algunas ideas de liderazgo y enfoque del libro Focus, de Daniel Goleman. Un libro que me motivó a llevar mindfulness a las empresas en el año 2013.  Y es que en un entorno laboral VUCA donde se mueven las organizaciones en la actualidad, que se caracteriza por la volatilidad, la incertidumbre, la complejidad y la ambigüedad, uno de los principales retos del liderazgo sigue siendo la atención.

En un sentido amplio, enfocarte es ser consciente de ti mismo, de los demás y del mundo que te rodea.

“Dirigir la atención hacia donde se necesita es una de las tareas principales del liderazgo.” Daniel Goleman

El campo de atención de un líder, es decir, los temas y objetivos particulares en los que se enfoca, guían la atención de quienes le siguen, ya sea que el líder lo articule explícitamente o no. Las personas toman sus decisiones sobre dónde enfocarse en función de su percepción de lo que es importante para los líderes.

En relación al plano estratégico, una estrategia concreta se basa en decisiones que contribuyen a discernir qué hay que ignorar y a qué hay que prestar atención ¿la cuota de mercado o los beneficios?, ¿los competidores actuales o los nuevos?, ¿qué nuevas tecnologías, en concreto?). Cuando los líderes establecen una estrategia, están orientando hacia ella la atención de sus subordinados.

Foco interno, foco externo y foco en los demás

El foco interno nos ayuda a conectar con nuestras intuiciones y los valores que nos guían, favoreciendo el proceso de toma de decisiones, por ello podemos decir que el líder desconectado de su mundo interno carece de timón, el que es indiferente a los sistemas mayores en los que se mueve está perdido, y el inconsciente ante el mundo interpersonal está ciego.

“El líder bien enfocado debe ser capaz de equilibrar el foco interno (dirigido hacia el clima y la cultura de la organización) con el foco en los demás (en el paisaje competitivo) y el foco exterior (centrado en las realidades mayores que configuran el entorno en que opera el equipo)”. Daniel Goleman

Las empresas necesitan líderes que tengan un enfoque en los demás, que entiendan las motivaciones de sus empleados y quieran ayudar a otras personas a tener éxito.

En resumen, dirigir la atención hacia donde debe ir es una tarea primordial del liderazgo. El talento aquí radica en la capacidad de dirigir la atención al lugar adecuado en el momento adecuado, detectando tendencias, realidades emergentes y oportunidades. Un líder enfocado puede innovar, planificar y asumir mejor sus responsabilidades además de mantener la lucidez en la incertidumbre, la complejidad o la volatilidad. Mejorar el enfoque requiere cultivar la inteligencia emocional a partir del autoconocimiento y desarrollar la atención plena es fundamental para ello. Los líderes que se conocen a sí mismos son más auténticos, aprovechan mejor sus recursos y toman mejores decisiones.

 

Fuentes:

Focus, Serie Inteligencia Emocional HBR

Focus, Daniel Goleman

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

once − tres =