Muchas veces los objetivos que deseamos o nos marcamos se quedan en intenciones. Por eso cuando estamos comprometidos con un objetivo, una herramienta que nos puede resultar muy útil es elaborar un plan de acción donde se plasmen las actividades específicas a realizar, las fechas de ejecución y los recursos necesarios para poder llevar a cabo cada una de esas acciones.

El plan de acción es una guía que muestra exactamente cuál es el camino a seguir para lograr el objetivo deseado, permitiendo enfocar los esfuerzos en lo más importante día a día.

«El viaje de mil millas comienza con un solo paso». Lao Tzu.

¿Cómo definir un plan de acción?

Para que sea efectivo, es recomendable:

-Plasmarlo por escrito y bien estructurado.

-Que sea motivador y que sus acciones estén expresadas en positivo. Describir lo que se quiere obtener y no lo que se quiere evitar (formular en positivo es más constructivo y motivador).

-Que las acciones sean ejecutables y/o controlables por uno mismo o por el equipo que lo elabora y no dependa de otros o de circunstancias externas.

 Para plasmarlo por escrito puedes seguir estos seis pasos

  1. Define tu objetivo final. Específico, medible, alcanzable, realista y situado en el tiempo. El acrónimo SMART —inteligente, en inglés— reúne las palabras: specificmeasurableachievableresult-based y time-related. La sigla se usa como recurso nemotécnico para recordar  fácilmente las principales características que deben tener los objetivos.
  2. Describe los beneficios o ventajas que obtendrás consiguiendo este objetivo, así como las posibles pérdidas o desventajas si no lo consiguieras,
  3. Enumera las acciones necesarias o pasos a seguir.
  4. Prioriza las tareas y agrega fechas límite que te permitan un seguimiento del plan y la evaluación del cumplimiento del mismo
  5. Identifica las posibles dificultades que puedes encontrar en el camino, para poder anticipar las acciones correctivas necesarias o incluso la puesta en marcha de un plan.
  6. Detalla qué recursos precisas (personales, económicos, físicos, intelectuales…)  para poner en práctica cada una de las acciones.

El plan de acción te permite ordenar tu mente y  cómo usar los recursos al marcar prioridades dentro de un cúmulo de acciones a ejecutar que muchas veces nos aturde y bloquea.

«La acción es la clave fundamental de todo éxito». Pablo Picasso.

En los procesos de coaching acompaño a personas a lograr sus objetivos y a que los lleven a la acción. Es muy importante contar con alguna herramienta que asegure que el Coacheé avanza hacia su meta, y por supuesto que le ayude a ir verificando que las acciones son ejecutadas así como a identificar y superar los obstáculos que se encuentran en el camino.

Al fin y al cabo, como dijo C.J. Jung eres lo que haces, no lo que dices que harás.

 

Esther Fernández

Consultora-Coach experta en Mindfulness

Liderazgo y desarrollo organizativo

 

 

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