Cuando pensamos en personas que han alcanzado el éxito nos viene a la mente, en la mayoría de los casos, gente que lo ha logrado a edades tempranas.

Si bien es cierto que el talento se compone de una parte innata, también hay otra donde se mezcla actitud, habilidad, experiencia… y que florece en diferentes etapas de la vida, de acuerdo con las vivencias de cada persona, sus oportunidades de formación, sus experiencias personales y familiares, su experiencia laboral…El talento es también una manifestación de la inteligencia emocional.

«Cuando dicen que soy demasiado viejo para hacer una cosa, procuro hacerla enseguida».
Picasso

Cuentan que Auguste Renoir sentenció cuando tenía ni más ni menos que 72 años: «Sólo ahora comienzo a saber pintar». Continuó trabajando a pesar de la artritis reumatoide, se hacía atar el pincel a sus manos deformadas, mandó colocar la paleta en un brazo de la silla de ruedas e ideó un sistema de poleas para cambiar la tela en el caballete. Su nieto contaba que este montaje le sirvió para crear más de 400 cuadros en el periodo final, uno de los más creativos, de su extensa carrera.

Como Renoir, muchos artistas han dado lo mejor de sí en el último tramo de su trayectoria. Miguel Ángel hizo sus mejores obras de los 60 a los 89 años. José Saramago no publicó su primera gran novela hasta cerca de los 60 años, Goethe terminó su obra maestra Fausto a los 82 años… y Akira Kurosawa filmó pasados los 70 años tres obras maestras –Kagemusha, Ran y Sueños– y si miramos en la actualidad, Clint Eastwood sigue produciendo filmes con regularidad a sus 92.

 

Nada en este mundo puede tomar el lugar de la persistencia. El talento no lo hará: nada es más común que los hombres con talento que no han tenido éxito. El genio no lo hará; genio sin recompensa es casi un proverbio. La educación no lo hará: el mundo está lleno de abandonos educados. La persistencia y la determinación son omnipotentes. Calvin Coolidge

 

Nunca es tarde para conquistar y disfrutar de la libertad que sientes al alcanzar tus sueños, tus metas, al dar vida a tu creatividad, al estudiar, o descubrir nuevos mundos de conocimiento aunque se tengan 50, 60 o los años que sean. Si descubres una gran pasión por una determinada actividad, quizás lo mejor que puedas hacer sea perfeccionarla.

Está claro que el tiempo no pasa en balde para ninguno de nosotros. La juventud puede ser un tesoro, pero la experiencia, la actitud y la madurez suman y mucho. Creo que aporta más centrarnos en el talento y cómo podemos lograr lo que nos propongamos siempre que sea alcanzable, ojo, que limitarnos pensando en la edad o en el qué dirán. En abrir la mente y romper etiquetas. Son tan grandes las diferencias de un individuo a otro, que restan importancia a la edad.

La clave está en centrarte en alimentar y cultivar tu talento con independencia de lo que te digan.

 

 

Esther Fernández

Consultora Coach de negocios

Experta en MIndfulness para  Liderazgo y Creatvidad

 

 

Fuentes:

 

El Mundo

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