Realizar una pausa mindfulness te ayuda a conectar con el momento presente, a dar un espacio a tu mente para ganar claridad, así como para lidiar mejor con los pensamientos y sentimientos difíciles que causan estrés y ansiedad. Puedes realizar una pausa cuando sientas que necesitas estar en contacto contigo mismo y recuperar algún tipo de equilibrio y perspectiva en medio de la confusión y las dificultades, así como realizarla en cualquier lugar que te encuentres.

Vivimos la mayor parte del tiempo desconectados del presente, el único lugar desde que realmen­te podemos gestionar cualquier cosa.

Nos pasamos la vida desconectados de nuestras sensaciones, desconectados de nuestras percepciones, desconectados de nuestras emociones, desconectados de nues­tros pensamientos, desconectados de lo que decimos y desconectados tam­bién de nuestros cuerpos. Y ello parece deberse a que nos hallamos conti­nuamente sumidos en las preocupaciones, perdidos en la mente, abstraídos en nuestros pensamientos, obsesionados por el pasado o por el futuro, absor­tos en nuestros planes y en nuestros deseos…

 

La práctica de la atención plena o mindfulness te enseña a escuchar a tu cuerpo a través de todas las ventanas sensoriales y a atender al flujo de tus pensamientos y sentimientos, iniciando así el proceso de restablecimiento y fortaleci­miento de la conexión con tu paisaje interno y externo.

Puedes realizar la pausa con este audio: guiado por mí:

https://www.youtube.com/watch?v=QBf78tDU-y8

O si prefieres guiarte tu mismo y no utilizar audio, simplemente quédate quieto , cierra los ojos y dirige tu conciencia hacia tu interior, simplemente nota que estás respirando. Dirige la atención hacia las sensaciones físicas de la respiración en tu cuerpo, donde más la notes, en el pecho, el abdomen, la nariz… Te darás cuenta que la mente enseguida se distrae , bien reviviendo cosas pasadas, o planificando… Nota lo que estás pensando. Vuelve a traer de vuelta tu atención, con amabilidad, a la respiración y utilízala como un ancla para estabilizarse y conectarse a tierra.  No intentes cambiar la respiración ni controlarla. Simplemente observa su flujo. Es una manera de estar en contacto con la experiencia inmediata, momento a momento. Con la práctica verás que este es un poderoso ejercicio para cultivar tranquilidad y serenidad.

Practica esta pausa en casa, en el trabajo, antes de una reunión, sentado en el parque… Puedes utilizar una pausa consciente para restaurar un cierto grado de equilibrio, reducir el estrés y potenciar tu creatividad en cualquier momento del día y tantas veces como sientas que lo necesites. Recuerda que la respiración es un ancla al momento presente, el único tiempo donde tienes algún dominio.

 

Esther Fernández

Especialista en Minfulness & Coach

 

 

Fuentes:

La práctica de la atención plena, Jon Kabat-Zinn

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