Una distinción que te ayuda a centrarte en lo que te da fuerza para salir adelante.

La COVID nos inquieta, no sabemos cómo nos puede afectar a nosotros, a nuestro trabajo o negocio, o a nuestros seres queridos. No sabemos cuándo va a terminar, nos enfadan ciertas medidas y errores de los gobiernos, nos entristece leer las cifras de fallecidos… Vivimos en un mundo donde hay muchos cambios y amenazas que nos llenan la mente de preocupaciones. Pero, aunque no podemos evitar la tormenta, sí tenemos la posibilidad de influir en lo que nos inquieta, aligerarlo y pasarla de un modo más amable.

Necesitamos entrenar nuestra atención y disponer de herramientas que nos ayuden a cultivar una mente más serena, más clara y abierta al cambio, o corremos el peligro de hundirnos.

Si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo. Mahatma Gandhi

 

El círculo de influencia es un concepto que merece la pena tener muy presente, y más con la COVID acechando, para salir adelante. Un concepto me ha ayudado muchísimo, personal y profesionalmente, y que me gusta explicar en la formación de coaching y mindfulness.

El círculo más cercano a ti, es el Círculo de Influencia, es el círculo en el donde tú puedes hacer algo, tomar acción, decidir qué hacer y qué no hacer.

Afuera, está el Círculo de Preocupación. Es donde se encuentran aquellos aspectos o aquellas circunstancias en las no puedes hacer prácticamente nada.

Por ejemplo, es el caso del virus, o que tengas una pérdida, alguien se haya muerto, o el tiempo que haga…

Ese círculo alberga todas aquellas circunstancias en las que no tienes acción, no puedes influir, por mucho que te empeñes.

Si algo he aprendido en la vida es a no perder el tiempo intentando cambiar el modo de ser del prójimo. Carmen Martin Gaite

 

En cambio, sí que puedes incidir en otras cuestiones. Por ejemplo: qué ver en la televisión, a quien votas, qué ver en Internet, qué comer, cuidarte, cuidar a los tuyos, aprender cosas nuevas…

Sabiendo que existen estas dos áreas de influencia, una en la que puedes hacer algo y otra en la que no, plantéate la pregunta ¿Dónde quiero poner mi atención?

Cuando pones tu atención en el círculo de las preocupaciones, lo único que haces es dejar a los demás el control sobre tu vida, victimizarte, criticar a otras personas, echas la culpa a otros, echas balones fuera… todo depende de lo que hagan los demás.

Mientras escribo esto recuerdo la clase que impartí ayer. Una alumna hablaba muy enfadada de la situación actual, y es normal, y es humano sentir ira, pero si pasamos demasiado tiempo envueltos en conversaciones que no llevan a nada, nos sentimos impotentes y enfermamos. Reflexionamos sobre el círculo y se animó. Aunque no es tan fácil, hay que entrenar la atención día tras día para saber dónde la estamos poniendo y cómo nos afecta.

En definitiva, se trata de poner el foco en aquello donde puedes tomar acción. Sólo cuando pasas a centrarte y  trabajar en tu círculo de influencia, es cuando llegas a tus propios paradigmas y empiezas crear una energía positiva, más claridad y una mentalidad que te ayuda a cambiarte a ti mismo.

Esther Fernández

Mindfulness & Coaching

 

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