La práctica de mindfulness contribuye a la consecución de la excelencia en las organizaciones. Estamos ante una nueva realidad donde lo único que es constante es el cambio. Tener la flexibilidad y la capacidad para adaptarse es una condición indispensable y podemos ejercitar la mente para ello. Cada vez más empresas reconocen la importancia y los beneficios que genera implantar la práctica del mindfulness entre sus equipos para gestionar y reducir el estrés, aumentar la capacidad de concentración, la productividad, la innovación o desarrollar el liderazgo.

La atención plena o mindfulness, favorece un mayor grado de autoconciencia y facilita los procesos de regulación emocional que capacitan para sustituir las respuestas automáticas por otras más conscientes y, por tanto, más eficientes.

Los estudios científicos han demostrado que la atención plena mejora tanto el bienestar como el rendimiento. Mindfulness produce las siguientes ventajas entre otras:

  • Ayuda a mantener el equilibrio y el foco mental sostenido en ambientes desafiantes.
  • Disminuye el estrés laboral y aumenta la capacidad de manejar y gestionar situaciones estresantes.
  • Proporciona una mayor claridad en la toma de decisiones y una mayor creatividad en la resolución de conflictos.
  • Disminuye las enfermedades asociadas al trabajo.
  • Aumenta la satisfacción laboral de los trabajadores.
  • Aumenta el rendimiento
  • Aumenta la capacidad de concentración y memoria.
  • Mejora la capacidad de
  • Permite acceder a un mayor nivel de calma y estabilidad.
  • Incrementa la calidad de las relaciones interpersonales y del manejo de las emociones.
  • Aumenta el compromiso y la implicación de los trabajadores.

 

“Las personas que mejor se concentran son relativamente inmunes a la turbulencia emocional, más capaces de permanecer impasibles en medio de las crisis y de mantener el rumbo en medio de una marejada emocional”. Daniel Goleman

 

La capacidad de desconectar la atención sobre una cosa y dirigirla hacia otra resulta esencial para nuestro bienestar. Cuanto mayor es la atención que se deposita al realizar una tarea, mejor es su resultado. Existe la falsa creencia de que quien realiza multitarea es capaz de abarcar más, pero la realidad es que nuestro cerebro está diseñado para centrarse en una cosa a la vez , y solo  puede prestar atención a más de una tarea si éstas están automatizadas o parcialmente automatizadas y no son del mismo orden, como por ejemplo, tomarte un café y escuchar la radio. En el resto de casos, lo que hace es saltar de una tarea a otra de forma rápida y secuencial. Y cada vez que lo hace hay un coste cognitivo. Unas décimas de segundo por cambio pueden acabar acumulando grandes cantidades de tiempo cuando cambia repetidamente de una tarea a otra, consumiendo más tiempo y con el riesgo de cometer más errores.

En un mundo de distracción múltiple y permanente, en constante cambio y envuelto en una pandemia, importa más que nunca cultivar la atención. Una atención de baja calidad nos aparta del camino de la excelencia. Para desempeñar un trabajo excelente, y adaptarnos a la nueva realidad, la calidad de la atención ha de estar a la altura.

 

Esther Fernández

Senior Consultant, Mindfulness & Coaching

www.estherfdez.es

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