Vivimos la mayor parte del tiempo haciendo cosas y pasando rápidamente de una cosa a otra, o haciendo malabarismos para hacer varias cosas diferentes a la vez. Y lo peor es que nos convencemos pensando que hacer estos marabarismos es necesario y mejor.  Incluso algunos ostentan la multitarea con orgullo. Pero es un error trabajar y vivir haciendo marabarismos.

«Hacer dos cosas a la vez es no hacer ninguna». Publilio Siro

Así que la multitarea ni es más eficiente, como algunos creen, ni más productiva. Es es una especie de atención parcial con interrupciones constantes que afecta negativamente a la calidad de tu trabajo y de tu vida.

Se necesita un tiempo para iniciar una tarea nueva y para reanudar aquella que has abandonado, y no hay garantías de que la retomes en el punto exacto en el que la dejaste. Se paga un precio. «El coste en términos de tiempo adicional al pasar de una tarea a otra depende de lo complejas o sencillas que sean esas tareas», señala el investigador doctor David Meyer. «Puede ir desde un incremento de tiempo del 25 por ciento o menos en el caso de tareas sencillas a más del cien por cien en el de tareas complicadas».

 “La alternancia de tareas conlleva un precio que muy pocos se dan cuenta de que están pagando”. Keller, Gary; Papasan, Jay. Lo único

  

¿Qué nos dice la investigación?

En una investigación que se llevó a cabo en la Universidad de Standford, se apuntó al hecho de que el cerebro humano solo puede concentrarse de verdad en una sola tarea, por lo que pretender que realice varias a la vez supone que el resultado no sea el esperado por convertir al que lo pretenda en personas más lentas y con un peor rendimiento productivo. Se dice que es una sensación parecida a la de quedarse despierto toda la noche o haber ingerido algún tipo de droga.

Otro estudio de la Universidad de Sussex, en Reino Unido, atribuye a la multitarea posibles problemas emocionales como la depresión o la ansiedad. Al propiciar que se hagan o intenten hacer varias cosas a la vez se asume que tendría que terminarse antes que si se hiciesen una a una, y cuando esto no sucede porque el cerebro no es capaz de asumirlo con la misma capacidad que de forma individualizada, aumentan los estados anímicos desfavorables con una bajada importante de la autoestima que desencadena en estadios insalubres.

Como hemos visto, no es recomendable realizar varias cosas a la vez porque, entre otras cosas:

  • Reduce la calidad de tu trabajo.Los continuos cambios de atención hacen que tu cerebro sea más proclive a cometer errores. Y cuanto más complicadas sean las tareas que estás ejecutando a la vez, más alta será la probabilidad de equivocarte.
  • Incrementa el estrés.
  • Afecta a tu capacidad de disfrutar el momento presente: Si te acostumbras a vivir así, tu capacidad de prestar atención a las cosas irá disminuyendo y no serás capaz de disfrutar de muchos de los acontecimientos que hacen la vida interesante.
  • Reduce la calidad de tus relaciones.

Y como las interrupciones son el enemigo número uno de tu productividad, conviene aprender a eliminarlas y aquí es dónde podemos aplicar mindfulness para pasar del piloto automático a hacer, con atención plena, una sola cosa a la vez. Con mindfulness desarrollamos la atención y la capacidad de focalización.

Con mindfulness puedes aprender a gestionar tus pensamientos, por ejemplo. Si aparece un pensamiento que te invita a cambiar de dirección, darte cuenta de esa tentación, observar el pensamiento y dejarlo pasar. Aprender a vivir plenamente cada instante, lo que hemos visto que no solo aumenta nuestra productividad y calidad, también nos  brinda la calma y lucidez necesarias para tomar buenas decisiones y gestionar muestro día a día.

 

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